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La culpa es de la vaca
La culpa es de la vaca
Por: Juan Pablo Campoverde / tomebambadeportiva@hotmail.com
Hace años, algunos de los futbolistas ecuatorianos que participaron en este último proceso eliminatorio leyeron este famoso libro. Incentivados por la clasificación al mundial de Alemania 2006, los jugadores aceptaron la propuesta del técnico Luis Fernando Suárez de revisar esta obra para que luego no existan excusas.

La intención del técnico colombiano fue la de crear una mentalidad con liderazgo, sin excusas, con responsabilidades y llena de positivismo antes que se inicie el periplo tricolor en Alemania.
Sin embargo algunos jugadores se olvidaron de las reflexiones de este libro. Otros como el técnico Vizuete, creo, ni siquiera conocen la existencia de esta edición. Y otros como “Luchito” (Chiriboga), si alguna vez leyó, ni se acuerda.


Célebre libro: "La culpa es de la vaca"
Según este compendio producido por Jaime Lopera Gutiérrez y Marta Inés Bernal Trujillo, señala que si no encontramos un culpable de las cosas que nos pasan hasta somos capaces de responsabilizar a un animal con tal de no comprometernos y aceptar nuestros errores. Y es eso lo que ha sucedido con los actores “tricolores” mencionados.
Don Sixto culpó al arbitraje y al “antifútbol” de Uruguay como los causantes de la derrota ecuatoriana. Pero jamás habló de los malos cambios que realizó, de los errores en la convocatoria de jugadores para los diferentes partidos eliminatorios o de su testarudez en su forma de dirigir la selección.

Lo que más nos llamó la atención es su falta de conocimientos a la hora de tratar de definir las cosas. Sostuvo que Uruguay practicó el “antifútbol” en el partido que perdimos por dos goles a uno. ¿Acaso los uruguayos vinieron a patear, a jugar sucio, a romper narices, piernas o rodillas? Porque el antifútbol consiste en impedir la práctica del juego limpio.


Vizuete calentó el ambiente previo a cada choque. "Vamos a ver si la garra charrúa es mejor que la garra ecuatoriana", manifestó previo al choque con los uruguayos.
Lo que Uruguay y las selecciones de Paraguay, Brasil y Colombia realizaron fue un completo estudio de los movimientos de Ecuador cuando juega de local. Cada técnico ganó tácticamente estos encuentros porque supieron aprovechar las debilidades de la “Tri”: lentitud de los zagueros, desconcentración en el partido, falta de efectividad goleadora y carencia de reacción técnica para cambiar la situación de un cotejo.
Y el arbitraje, que fue malo, pésimo, detestable, también fue el tema que, tanto Sixto como “Luchito”, pusieron como pretexto para la derrota de Ecuador ante los charruas. Preguntamos: ¿Ecuador no ha tenido estos arbitrajes a lo largo de la historia? ¿No tuvo arbitrajes científicos en las eliminatorias para Japón y Korea 2002 y Alemania 2006?


Salvio Fagundes tuvo una desastrosa conducción del partido Ecuador - Uruguay.
La diferencia es que en esa época pudimos contra todos esos elementos desestabilizadores, ya que los jugadores creyeron en ellos y fueron trabajados futbolísticamente por técnicos experimentados, con personalidad y olfato. Capaces de cambiar la realidad de un partido y de vencer obstáculos, incluso aquellos arbitrajes científicos.
Los jugadores también tienen gran parte de responsabilidad en este fracaso. Llevados por un seudo liderazgo, promovieron la salida de Luis Fernando Suarez al inicio de las eliminatorias, cuando el estratega “paisa” decidió quitarle la banda de capitán a Iván Hurtado.
Por consiguiente, jugaron mal, perdimos con Venezuela en Quito y fuimos goleados por Brasil y Paraguay en calidad de visitantes, es decir se hicieron para atrás.
Cuando el técnico colombiano dejó su puesto, los “tricolores” cambiaron de actitud, como por arte de magia, y volvieron a jugar como solo ellos saben y se consiguió una goleada sobre la selección de Perú (5x1). Pero ya habíamos perdido puntos valiosos (frente a Venezuela) que hoy hubiera cambiado la historia, porque simplemente ahora Ecuador estuviera en el repechaje.


Iván Hurtado fue el capitán de Ecuador durante toda la eliminatoria.
Una actitud por demás reprochable e irresponsable de nuestros jugadores que algún día nos demostraron sencillez, humildad, trabajo y grandeza, elementos que nos invitó a soñar con dos mundiales de fútbol. Pese a todo esto, a ellos, a los “Bam Bam Band”, o a los que, como Luis Fernando Suarez llamó “la rosca negra”, les decimos gracias, mil gracias por todo lo que nos dieron, pero su proceso dentro de la selección finalizó.
Pretextos, excusas y ningún “mea culpa”. ¿Es esta, la actitud que debe asumir el técnico, los dirigentes y futbolistas? No. Simplemente este fracaso es una lección que dejará experiencias como las de no dejar que el espíritu chauvinista invada en las decisiones claves de una selección, como por ejemplo en la elección de un técnico.


Sixto Vizuete y Luis Chiriboga pusieron como pretexto la actuación del juez brasileño Salvio Fagundes, como el causante de la derrota de Ecuador ante Uruguay.
Que los cambios del proceso se deben realizar en el momento justo, tal como sucede en el fútbol y no cuando el partido está por finalizar.
Que si se quiere clasificar al mundial, se debe contar con la experiencia, personalidad y conocimientos de un técnico y no dejar a que la casualidad, la suerte, la arenga desde el banco de suplentes, un rosario y una bandera tomen su lugar.
Que los partidos se juegan más de 90 minutos y finaliza cuando el árbitro señala el centro del campo de juego. Que el técnico debe ser el más frío en el festejo y no el primer “cheerleader” con acción prolongada.


Los festejos de los ecuatorianos fue exagerado. Nos costó el gol del empate de Uruguay.
Que un técnico debe hablar menos y trabajar más; (recordemos lo que Vizuete decía antes de cada partido, como por ejemplo ante Uruguay). Que un técnico debe estudiar más a un rival y no esperar a que la prensa le diga lo que pretende el equipo contrario.
Que algunos colegas periodistas deben ser frontales al momento justo del análisis y no solapadores, cepillos y “aplaudidores” como las focas, de los dirigentes y jugadores. Que deben aterrizar sobre lo que es el periodismo y su función específica que permita construir un mejor escenario de la selección.


Ciertos periodistas deben recurrir a este manual, para que recuerden la verdadera función del periodismo.
Que este traspié del fútbol ecuatoriano nos deje una gran experiencia, que posibilite el desarrollo del fútbol nacional, para erradicar los pretextos, las excusas, el “yo si dije”. Y para que, finalmente, la culpa no sea de la vaca.