Por: Juan Pablo Campoverde / tomebambadeportiva@hotmail.com
Hernán Darío “El Bolillo” Gómez, es la primera opción que maneja la Federación Ecuatoriana de Fútbol para que se convierta una vez más en el estratega de la selección. El entrenador colombiano dirigió a la “tricolor” 35 partidos oficiales, desde el 29 de marzo de 2000 hasta el 13 de julio de 2004.
Se consideran compromisos oficiales, a todos los encuentros que Ecuador disputó en las Eliminatorias para el mundial de Korea – Japón 2002 (18), la Copa América en el 2001 (3), el Mundial 2002 (3), la Copa América del 2004 (3) y las Eliminatorias Sudamericanas Alemania 2006 (8).
De estos 35 partidos, la “tricolor” ganó 14 partidos (42 puntos), empató 5 cotejos (cinco puntos) y perdió en 16 ocasiones (48 puntos perdidos). En otras palabras, el ciclo del Bolillo tuvo un rendimiento positivo del 40 por ciento, porcentaje bajo para un técnico que busca nuevamente dirigir a un grupo de futbolistas de alto nivel.
Claro está y no podemos pecar de ingratos e irreflexivos, fue el primer técnico que nos llevó al primer mundial de fútbol, merced a varios factores como: el adiestramiento a una base de futbolistas con cierta madurez profesional, quienes surgieron por el descubrimiento de Dussan Draskovic; el amoldamiento, la disciplina táctica y el estilo que promueve la identidad futbolística de un equipo que proyectó Francisco Maturana; la continuidad del proceso y la motivación a los jugadores, dirigentes, prensa y los hinchas ecuatorianos que otorgó el profesor Gómez.
Pero no hay que olvidarnos de las razones por las que salió de la selección. Su imagen se desgastó como técnico, su don de mando se debilitó ante la “rosca negra” y por ende los resultados no le acompañaron.
Otro aspecto negativo del “Bolillo” fue su falta de compromiso con el trabajo en Ecuador. Se ausentaba constante y prolongadamente del país y tan solo venía para presenciar uno que otro cotejo de importancia del campeonato nacional. Esta situación disgustó a la opinión pública y la prensa seria, comprometida con la realidad, fustigó la actitud del estratega colombiano.
En cuanto a las estadísticas, los números son claros. Más allá de la clasificación al mundial, en la era Gómez se jugó 35 cotejos, de los cuales 14 los ganó y 16 perdió. En la Copa América 2001 perdió dos partidos y ganó uno. En este mismo certamen correspondiente al 2004, perdió los tres compromisos. Y en el mundial de Korea – Japón 2002, obtuvo dos derrotas (Italia, México) y una victoria (Croacia).
En las Eliminatorias para el mundial del 2002, el técnico obtuvo nueve triunfos, cuatro empates y cinco derrotas. En el proceso eliminatorio de Alemania 2006 en los ocho encuentros que dirigió, ganó tres partidos, empató uno y perdió cuatro.
Con este análisis, se desprende que la mejor actuación de Ecuador en la etapa “bolillista” fue en las eliminatorias del año 2002. En el resto de competencias, el técnico “paisa” obtuvo un saldo en rojo, ya que es mayor el número de partidos que se perdieron con relación a los que se ganaron.
Otro dato. Luego de dirigir a Ecuador, Hernán Darío Gómez no ejerció su labor de estratega dos años. Recién en el 2006 se hizo cargo de la selección de Guatemala sin obtener resultados favorables y se despidió de este combinado tras “la debacle de los Ángeles”, cuando su combinado cayó 5x0 ante la sub 23 de Argentina.
En el 2008, se hace cargo del Santa Fé, cuadro de la primera división del fútbol colombiano. Los malos resultados impidieron clasificar a las semifinales del balompié cafetero en ese año. La mala racha continuó en el 2009 y es así que el 12 de abril del año anterior renunció tras la derrota en Bogotá con el Quindío (2x3).
Luego, ante petición de los jugadores, retornó para dirigir al cuadro bogotano pero la situación no varió y el 3 de mayo su dimisión fue definitiva.
Todos estos aspectos nos deben llevar a la reflexión. ¿Es conveniente traerlo nuevamente para que se haga cargo de la selección con los antecedentes que ha tenido este estratega? ¿Es conveniente reciclar técnicos que últimamente han tenido más fracasos que aciertos?
En la era de la globalización futbolística, hay varios técnicos que podrían encajar en el perfil para el nuevo estratega de la “tricolor”. La elección del nuevo conductor debe enmarcarse en un análisis serio, estructural e integral. En una balanza hay que pesar aspectos positivos y negativos. Se debe comparar carpetas de varios aspirantes y no tener un solo candidato, el mismo desde la salida de Luis Fernando Suarez.
Los grandes equipos del mundo, las selecciones que están inmersos en la innovación de conceptos en el fútbol, eligen a jugadores y entrenadores de acuerdo a filtros cuantitativos y cualitativos. Incluso, la tecnología interviene en estos casos como el procedimiento del club criollo El Nacional, que posee un software que señala el perfil de la persona requerida.
No se puede vivir del romanticismo, del sentimiento y el recuerdo. Que un técnico nos haya clasificado al mundial no quiere decir que es el más idóneo para nuevamente dirigir el destino de una selección de fútbol. Los tiempos y las realidades son diferentes.
Hay que fundamentar las posiciones con datos, hechos y cualidades reales. Y no lo que hace el presidente de Ecuafutbol, al respaldar su gestión de negociar con Gómez sosteniendo que fue un técnico que nos dio la clasificación y adicionando que, si Liga convocó a Jorge Fossati para que se haga cargo del plantel albo la temporada pasada, por qué la FEF no puede experimentar de la misma manera.
Si esta es la forma de tomar decisiones por parte de la cabeza de la FEF, no sería nada raro un nuevo “Vizuetazo” o un “Bolillazo”. Con la pena de tener que apoyar nuevamente a las selecciones sudamericanas en el mundial de Brasil, menos a nuestra querida “tricolor”. |