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La ranita sorda
La ranita sorda
Por: Juan Pablo Campoverde / tomebambadeportiva@hotmail.com

Fragmento del libro: “La Culpa es de la vaca”
 
Un grupo de ranas viajaba por el bosque, cuando de repente dos de ellas cayeron en un pozo profundo. Las demás se reunieron alrededor del agujero y, cuando vieron lo hondo que era, le dijeron a las caídas que, para efectos prácticos, debían darse por muertas. Sin embargo, ellas seguían tratando de salir del hoyo con todas sus fuerzas.
 
Las otras les decían que esos esfuerzos serían inútiles. Finalmente, una de las ranas atendió a lo que las demás decían, se dio por vencida y murió. La otra continuó saltando con tanto esfuerzo como le era posible. La multitud le gritaba que era inútil pero la rana seguía saltando, cada vez con más fuerza, hasta que finalmente salió del hoyo.
 
Las otras le preguntaron: “¿No escuchabas lo que te decíamos?” La ranita les explicó que era sorda, y creía que las demás la estaban animando desde el borde a esforzarse más y más para salir del hueco.
 
La palabra tiene poder de vida y de muerte. Una voz de aliento a alguien que se siente desanimado puede ayudarle a terminar el día, mientras que una palabra negativa puede acabar por destruirlo. Cualquiera puede decir palabras que roben a los demás el espíritu que les permite seguir la lucha en medio de tiempos difíciles. Tengamos cuidado con lo que decimos, pero sobre todo con lo que escuchamos.
 
Con esta fábula pretendemos tranquilizar a los ánimos caldeados de los hinchas de Deportivo Cuenca, quienes están tristes, molestos, iracundos por la goleada sufrida en casa ante Banfield de Argentina. Muchos buscan al cabeza de turco que, como es lógico, los dardos apuntan al técnico Paúl Vélez.
 
Muchos ya hablan con intención directa e indirecta sobre la salida del estratega cuencano, apenas iniciada la temporada. El propio Vélez anunció en rueda de prensa después del cotejo, que su cargo estaba a disposición de la directiva, como que esto fuera cuestión de “soplar botellas” y encontrar la solución con la salida del técnico local.
 
El entrenador cuencano debe serenarse y adoptar la posición de técnico del equipo, con personalidad, con hombría de bien y reconocer, como lo hizo luego de la derrota con Banfield”, que simplemente se equivocó. Él, con amor propio, debe empezar a irradiar esa tranquilidad a los hinchas y mantener su convicción con capacidad.
 
Mucha gente que hoy le critica, son los que se rasgan las vestiduras y aparecen como los impolutos, al solicitar oportunidades para los cuencanos. Sin embargo, por un resultado que ciertamente es doloroso solicitan a la directiva, la cabeza del técnico.
 
Que Vélez se equivocó, es indudable. Que le falta experiencia, es innegable. Que al igual que el resto de técnicos, su permanencia en el plantel depende de los resultados, también es irrefutable. Pero también, que le asiste el derecho a equivocarse y a enmendar su error, es factible. Que necesita el apoyo de todos, como se lo ha brindado a otros técnicos extranjeros, es una condición que exige la lógica.
Si bien es cierto que hay resultados “saca técnicos”, estos se dan cuando en una fase o etapa, la campaña y el rendimiento de un plantel no es buena. Háblese de fase, a una serie de 11 partidos por lo menos, es decir la mitad de la primera etapa del certamen. Pero nunca se puede hablar de la salida de un técnico, por un resultado que es doloroso, triste y negativo, cuando apenas ha comenzado la temporada.
 
Amigos, estamos hablando del “Cuenquita”, no del Manchester, Barcelona, Real Madrid, etc., equipos que hacen millonarias inversiones y que necesitan justificar esos gastos. Inclusive en estos cuadros, se da un compás de espera para que el técnico demuestre sus aptitudes. Perdón por la comparación, pero creímos necesaria hacerla.
 
Además, debemos reconocer las condiciones del rival, la superioridad del cuadro argentino, que dio cátedra de buen fútbol, sincronización e individualismo. Con estas características, no hay “altura” que sea un obstáculo para que un cuadro del “llano” se lleve una victoria. Los jugadores argentinos se dieron cuenta que la pelota “si dobla” en la altura, porque anotaron un golazo por intermedio de Erviti.
 
Por esta razón, los jugadores, cuerpo técnico y dirigentes deben hacer como la ranita sorda. Seguir con el trabajo, corregir errores y levantarse de las caídas, que servirá para evitar otro desplome en el futuro. Pero sobre todo, debemos mantener la serenidad en un momento doloroso, ser cautelosos al momento de hablar y ser gratos con quienes nos dieron tantas alegrías.
 
Para recordar: La palabra tiene poder de vida y de muerte. Una voz de aliento a alguien que se siente desanimado puede ayudarle a terminar el día, mientras que una palabra negativa puede acabar por destruirlo. Cualquiera puede decir palabras que roben a los demás el espíritu que les permite seguir la lucha en medio de tiempos difíciles. Tengamos cuidado con lo que decimos, pero sobre todo con lo que escuchamos.