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El reglamento se ha convertido en "papel higiénico"
El reglamento se ha convertido en
Por: Juan Pablo Campoverde / tomebambadeportiva@hotmail.com

A lo Barcelona. Así, como en los partidos de fútbol, Barcelona ganó una vez más. Pero esta vez no fue en un campo de fútbol sino en una sala de sesiones.
Recordemos que la Comisión Disciplinaria que preside Álex de la Torre resolvió el 4 de mayo pasado impedir que el cuadro torero no juegue en su estadio una fecha porque el asistente del partido Nacional - Barcelona, Marco Muzo, había recibido un impacto en la cabeza con un objeto no identificado, desde la tribuna de preferencia.
Ante los argumentos de los defensores “amarillos”, Guillermo Saltos Guale, asesor jurídico de la Federación Ecuatoriana de Fútbol, determinó que “la Asociación de Fútbol No Amateur de Pichincha (AFNA), incumplió el artículo 35 de la Comisión Disciplinaria”. Es decir, la asociación de fútbol responsable de la organización de un partido de fútbol debe notificar a la FEF en un plazo no menos a 72 horas, cuántas y que localidades le asignan a la hinchada del equipo visitante.
Con esto, Barcelona se salió con la suya y podrá jugar en su estadio, frente a Liga de Quito. Un pésimo precedente para nuestro fútbol dado el irrespeto a las normas establecidas en el reglamento, más allá de los argumentos de la dirigencia torera.
Si bien es cierto, AFNA no informó sobre el número y las localidades que le correspondió a Barcelona, el objeto se lanzó desde los graderíos copados por hinchas identificados con la camiseta amarilla de Barcelona, según el criterio del asistente Marco Muzo, del árbitro Carlos Vera y del Inspector Thelmo Matute.
Así aconteció con este mismo equipo en esta temporada. Sucedió con otros planteles en años pasados y no se procedió como ahora. Simplemente la sagacidad de los dirigentes “toreros” que encontraron un “recoveco” permitieron que se cambie una sanción establecida.
Ante esta situación, los actores de un partido (entiéndase jugadores, técnicos y árbitros) no cuentan con las garantías necesarias para jugar al fútbol y no ser agredidos por inescrupulosos hinchas? En el futuro, si un equipo se encuentra en la misma situación, ¿habrá el mismo tratamiento como se lo hizo ahora con Barcelona? Debería ser así.
Las determinaciones de un Comité Ejecutivo, que está lleno de “alza manos” y de “focas aplaudidoras”, reflejan la carencia de capacidad para rebatir un argumento jurídico por más Saltos Guale que sea. Nos indican que no cuentan con la sapiencia para exponer razonablemente tesis sobre las consecuencias de una mala determinación.
Prácticas comunes de un país tercermundista, con legisladores del fútbol que se asemejan a las acciones de la mediocre política ecuatoriana y que obedecen a intereses superiores. Barcelona vuelve, como en los viejos tiempos, a imponer en una mesa sus intereses que ellos lo conceptúan como “justos”. ¿Será justicia que el hincha de un equipo lance un hielo, palos, piedras, botellas, agreda al árbitro y no exista sanción?
Guillermo Saltos Guale, asesor jurídico de la FEF, SOCIO de Barcelona, ex síndico del cuadro amarillo, actuó con la “típica sapada criolla” a favor de su equipo. Recordemos que en septiembre del año anterior, él y cientos de socios “canarios” firmaron un comunicado en el que se le quitaba el respaldo al presidente Eduardo Mauri. Ahora había que respaldar “maquiavélicamente” al equipo de sus amores.
Barcelona no necesita este tipo de ayuda. Con lo que ha demostrado es suficiente para decirle al país, que es firme candidato al título. Estas acciones deben ser desechadas por un equipo que es grande y que, si hace bien las cosas en este año, volverá a ser campeón.
El reglamento está por encima de todo. Más allá de los artificios que buscan los abogados para defender a un club, la ley, la razón natural, la lógica, debería imponerse. Pero la irresponsabilidad de los dirigentes del futbol nacional y la irracionalidad en la toma de decisiones irrespetaron los enunciados de un reglamento con muchos vacíos legales, establecido por la falta de una legislación eficaz del balompié ecuatoriano.
Nunca se debatió ni se puso en marcha un proyecto en contra de la violencia en los estadios, que se inserte en el reglamento de la FEF, pese a la insistencia de varios dirigentes de tratar el tema. En este tema seguimos en la época de las cavernas y si a esto sumamos las disposiciones de los propios asesores legales del ente rector del fútbol ecuatoriano, los principales actores continúan desprotegidos.
Los árbitros tienen razón en reclamar protección cuando dirigen los partidos. Pero son las autoridades del fútbol quienes les dan la espalda. Al fin, si es que en cualquier estadio de este país se lanza un objeto y le rompe la cabeza a un árbitro, aquí no pasa nada.
Se arma la defensa, se expone un argumento baladí, un socio de un equipo y asesor legal de la Federación respalda esa tesis, “las focas” cambian la sanción y el reglamento sirve de papel higiénico. ¡Qué lindo país!