Los armoniosos sonidos de los violines, conjugados con las violas, violoncellos, flautas, trompetas y demás instrumentos de la Orquesta Sinfónica de Cuenca, rompieron el silencio en el que permaneció, durante tres años, el teatro Carlos Cueva Tamariz.
El maestro Medardo Caisabanda, en el acto inaugural de la remodelación del teatro, la noche del pasado jueves´, dirigió el Boletín y Elegía de las Mitas, poema del escritor cuencano César Dávila Andrade, que relata la crueldad de la época de la Colonia en la capital azuaya.
La readecuación del teatro, inaugurado en 1964, se inició hace tres años como un “reto” para construir un espacio que recupere la cultura en la ciudad, así lo manifestó Jaime Astudillo, exrector de la Universidad de Cuenca.
La obra, que cuenta con trabajos en cielo raso, una torre de tramoya eléctrica, telón corta fuego, cubierta elevada, paneles reflectantes, piso de eucalipto, butacas nuevas, entre otros elementos, tuvo una inversión de 2’197.922 dólares, financiado por la empresa privada; sin embargo, carece de amplificación, iluminación, elevador de orquesta y otros requerimientos, cuyo valor oscila entre los 800.000 dólares.
“La falta de equipamiento es algo que nos preocupa, pero tenemos la esperanza de que todos los cuencanos nos involucremos y aportemos para construir este proyecto”, dijo Fabián Carrasco, rector de la Universidad de Cuenca.
A pesar de las carencias, el teatro quiso “volver a la vida”. En el ampliado escenario del lugar, los 64 miembros de la Orquesta Sinfónica vivieron, nota a nota, con Danzantes y Sanjuanitos la dureza del poema de Dávila Andrade y la compartieron con el público.
Las voces de la soprano Vanessa Freire, la mezzo-soprano Priscila Urgilés, el tenor Juan Carlos Cerna, el bajo barítono Diego Zamora y el declamador Juan Diego Villacís dieron vida a los personajes de la obra, que sufrieron, con latigazos y golpes, la opresión de los conquistadores.
El relato conmovió al público. Los altos y bajos del Coro Juvenil del Conservatorio José María Rodríguez permitieron imaginar la realidad de aquella época, que después del dolor concluyó con la liberación del yugo español.
Fuente: El Universo
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