«Abrazarlos, lo único que esperábamos desde hace ocho días que empezó esta pesadilla»

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Los ecuatorianos llegaron en un vuelo humanitario, que aterrizó poco antes de las 11:00 hora local (16.00 GMT) en el aeropuerto «Mariscal Sucre», de Quito, donde decenas de familiares esperaban a sus hijos, sobrinos, hermanos y nietos.

Inicialmente el ministro de Relaciones Exteriores, Juan Carlos Holguín, informó de la llegada de 248 ecuatorianos, pero luego la Cancillería indicó que arribaron 246 pasajeros en el vuelo, que trasladó, además, a tres mascotas (dos perros y un hurón), aunque en principio se informó de que embarcarían a ocho mascotas.

La aeronave llegó a la capital ecuatoriana tras haber hecho paradas en Budapest y Varsovia, donde un grupo de ecuatorianos se quedó sin subir al avión por una decisión de última hora del Gobierno de dar prioridad a los que se encontraban en Eslovaquia, según explicó Holguín.

A su llegada, los ecuatorianos recibieron atención sanitaria, se practicaron 49 pruebas de antígenos con resultado negativo y a 78 se les administró la vacuna contra la covid-19.

Margoth Medina, madre de Edgar Machado, se mostró feliz del regreso de su hijo, un estudiante de tercer año de medicina que cumplió un complicado proceso para salir.

«En la ciudad que él estaba, no podían salir. Lograron conseguir un tren y salieron a las 5:00 de la mañana hasta Leópolis, donde estuvieron unos dos días y luego salieron en taxi hasta la frontera, pero no alcanzaron a llegar ahí», relató Machado.

«Solo quedaron en medio camino y de ahí tuvieron que caminar unas cinco horas para llegar a la frontera con Polonia, donde no les dejaban pasar», continuó. Añadió que el paso se concretó con la ayuda de la Cancillería, y se hospedaron en un hotel hasta tomar el vuelo humanitario.

Ahora esperan conocer los planes de ayuda ofrecidos por el Estado para continuar los estudios con universidades de Ecuador, indicó al señalar que también se habló de la posibilidad de otorgar becas para regresar a Ucrania o a algún país de la Unión Europea.

Carmen Romero también llegó al aeropuerto para recibir a su hijo Xavier Valle, que estudiaba medicina hace más de un año en Kiev.

Abrazar a Xavier «es lo único que hemos estado deseando desde hace ocho días que empezó esta pesadilla» en la que sintieron la desesperación de su hijo por tratar de salir, comentó. A Shirley Acosta le faltaba apenas seis meses para culminar los estudios de Ingeniería en Software en la Universidad Politécnica de Kiev, desde donde se trasladó en tren hasta Leópolis para esperar a su hermano, que estaba en otra urbe.

Tras conocer los problemas de otros para pasar por las fronteras, optaron por un camino por Eslovaquia: «Estuvo un poco más fácil, esperamos nueve horas a -7 grados, pero pudimos pasar», contó Acosta, que luego recibió la ayuda de la Cancillería.

«Regreso después de cinco años. Es gratificante volver al país aunque allá se quedó todo lo que construí hace cinco años», comentó.

De su lado, Mateo Muela, de 18 años, contó que en Hungría fue asistido por unos misioneros y que apenas han podido dormir en los últimos cinco días, pues se quejó de una falta de apoyo de la Cancillería más allá de tramitar el vuelo humanitario.

«Muchos amigos míos se quedaron. Ellos se registraron cinco veces en un documento que mandaron, pero al salir al aeropuerto les dijeron que ellos no están registrados y que no pueden subirse», apuntó.

Holguín informó este viernes que partió desde España a Varsovia el segundo vuelo humanitario de Ecuador para trasladar esta misma noche a los connacionales evacuados de Ucrania.

Por otra parte, a bordo de un vuelo humanitario de México llegaron a ese país siete ecuatorianos evacuados de Ucrania y dos ucranianas. Mientras tanto, familiares de ecuatorianos que están atrapados en Ucrania lanzan pedidos desesperados de ayuda al Gobierno.

Es el caso de Jeaneth Mendoza, madre de Diego Moncayo, el estudiante que está atrapado en una urbe cerca de la frontera rusa.

«Mi hijo ha vivido cosas fuertes, un bombardeo donde se salvó de milagro. Ya se salvó una vez, Dios lo acompañó porque estuvo en cruce de balas en Sumy. Él se encuentra solo, asilado en una casa de una amiga ucraniana, sin salida», alertó.

«Diego no puede salir solo. Está a 16 horas de la frontera en carro, caminando será una semana, diez días», anotó al rogar: «Por favor, no nos dejen solos».

Fuente: Expreso