El constante cambio de autoridades carcelarias no frenó las masacres

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Los cuerpos de los 20 presos que murieron en la última masacre carcelaria, en la cárcel de Turi (Cuenca), fueron trasladados al Centro Forense de esa ciudad.

El último reporte oficial señala que hasta el momento 17 cadáveres ya han sido reconocidos. De esos, 10 fueron entregados a sus familiares. Además, según el Gobierno, personal de la Policía y Fuerzas Armadas, se ejecutaron operaciones en ese centro y se logró recuperar el control. De hecho, los gendarmes ejecutaron requisas en las celdas y pabellones.

Tras esa inspección encontraron 197 indicios balísticos, cinco armas de fuego, 50 celulares, dos kilos de droga, 127 armas cortopunzantes y 1 312 litros de alcohol. Así lo detalló Carlos Cabrera, comandante General de la Policía.

Solo en 2021, las autoridades del Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Privadas de la Libertad (SNAI), entidad encargada de las cárceles, han cambiado en cinco ocasiones y ninguno de esos funcionarios ha estado exento de afrontar actos de violencia.

Durante el año pasado y lo que va de 2022 se han registrado cinco matanzas en las cárceles de Cuenca, Guayaquil y Latacunga.

De hecho, después de cada masacre, el Gobierno Nacional cambiaba de autoridad carcelaria con el fin de evitar nuevos ataques, pero no se obtuvo ese resultado.

El 21 de julio de 2021, en la cárcel de Latacunga y en la Penitenciaría del Litoral murieron 22 personas. Al día siguiente, el presidente Guillermo Lasso cesó en sus funciones al director del SNAI, Edmundo Moncayo, y designó a Fausto Cobo, coronel en servicio pasivo.

Luego se registró la peor masacre penitenciaria en la historia. El 28 de septiembre del año pasado, 118 presos fueron asesinados en la Penitenciaría de Guayaquil. Esto ocurrió un día después de que el coronel Bolívar Garzón, quien estuvo a cargo de la cárcel de Cotopaxi, asumiera la titularidad del SNAI, pues el coronel Fausto Cobo fue designado como nuevo director del Centro de Inteligencia Estratégica.

Sin embargo, Garzón solo estuvo 47 días en el cargo. Él renunció tras los enfrentamientos del 12 y 13 de noviembre de 2021, que dejaron un saldo de 68 asesinados en la cárcel del Puerto Principal. Tras dejar ese cargo, el Primer Mandatario designó de nuevo a Fausto Cobo como director temporal del servicio de rehabilitación.

Cobo fue reemplazado por Pablo Ramírez el pasado 8 de diciembre de 2021. Él aún se mantiene hasta la actualidad. De hecho, ayer se refirió a la última masacre. Ramírez dijo que esta crisis obedece a que las cárceles han estado descuidadas por años. Además, señaló que no se puede solucionar todo el problema de una semana a otra.

Según el presidente Guillermo Lasso, actualmente el “SNAI atraviesa un proceso de fortaleci­miento institucional”.

Gustavo Lalama, experto en seguridad, indicó a este Diario que el constante cambio de autoridades no contribuye a evitar nuevas masacres. Dijo que esto ocurre porque los funcionarios que son designados no tienen experiencia en temas carcelarios y les falta capacitación.

Añadió que la falta de “estabilidad y permanencia de las autoridades” afecta a la ejecución de proyectos y obras para enfrentar la crisis carcelaria. “Se requiere una estructura más sólida del sistema penitenciario, donde exista un adecuado liderazgo”.

Diego Pérez, docente especializado en temas de seguridad, señaló que la solución de la violencia en las cárceles no recae exclusivamente en la designación de nuevas autoridades. Indicó que lo primordial es que el Estado recupere por completo el control de las prisiones, “que actualmente lo siguen teniendo las bandas delictivas”. Y añade: “Pueden existir perfiles adecuados para proponer soluciones a inseguridad en las cárceles, pero hay que ser conscientes de que una persona por sí misma no puede cambiar una estructura institucional existente”.

Fuente: El Comercio