Inestabilidad y crisis estructural en el Hospital José Carrasco Arteaga

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La situación del Hospital José Carrasco Arteaga vuelve a encender las alertas. La reciente salida de su exgerente, Andrés Sigcho, tras apenas dos meses en funciones, evidencia una profunda inestabilidad administrativa que, según advierte, responde más a decisiones políticas que técnicas.

Durante una entrevista con radio La Voz del Tomebamba, Sigcho confirmó que su gestión buscó corregir problemas históricos del hospital, especialmente en el sistema de turnos, la atención al usuario y el abastecimiento de medicamentos. Entre las medidas implementadas, destacó la reorganización del sistema para priorizar pacientes del Austro y la adquisición de turneros digitales, pantallas inteligentes y mobiliario para dignificar la atención.

Sin embargo, estos cambios quedaron truncados.

“El hospital tiene problemas estructurales en infraestructura, equipamiento y gestión. No encontré otro hospital del sistema en estas condiciones”, afirmó.

Alta rotación y decisiones políticas

Uno de los principales problemas señalados es la constante rotación de autoridades. En apenas año y medio, el hospital ha tenido alrededor de cinco gerentes, lo que impide la continuidad de proyectos y debilita la institucionalidad.

Sigcho sostiene que su salida no respondió a criterios técnicos, sino a presiones internas:

“Existen decisiones poco técnicas, creería yo más políticas, que terminan desmejorando el servicio”.

También advirtió sobre la presencia de intereses dentro del hospital, especialmente en mandos medios y estructuras internas que generan resistencia a los cambios.

Problemas en atención y servicios

El exgerente identificó fallas graves en la experiencia del paciente, como el caótico sistema de entrega de turnos, que incluso se manejaba de forma manual y desorganizada. Además, reveló desigualdades en infraestructura, como áreas críticas con capacidad insuficiente frente a la demanda.

En cuanto a medicamentos, indicó que dejó un abastecimiento del 75%, con reducción del riesgo de desabastecimiento del 11% al 8%, aunque reconoció que el sistema depende también de compras centralizadas a nivel nacional.

Un hospital con rezagos y falta de modernización

Sigcho fue enfático en que el hospital necesita una transformación profunda, no solo en infraestructura sino en modelo de gestión:

“Hace falta innovación, institucionalizar procesos y pensar el hospital como una estructura sostenible, incluso con lógica de empresa pública”.

También señaló la necesidad de humanizar la atención, implementar protocolos y modernizar la gestión hospitalaria, aspectos que —según dijo— ya se empezaban a trabajar.

Impacto en los pacientes

La inestabilidad administrativa, sumada a conflictos internos y falta de continuidad, termina afectando directamente a los afiliados, jubilados y pacientes que dependen del hospital más importante del Austro ecuatoriano.

El exgerente concluyó con un llamado a priorizar el servicio público por encima de intereses particulares:

“Los cargos son pasajeros, pero el impacto en la vida de las personas es permanente”.