El Hospital Vicente Corral Moscoso continúa funcionando con abastecimiento incompleto de medicamentos e insumos, en medio de cuestionamientos ciudadanos sobre la calidad de la atención y denuncias de pacientes que deben asumir costos que deberían cubrirse en el sistema público.
La gerente, Johanna Alvarado, confirmó que el hospital registra apenas un 60% de abastecimiento en medicamentos y 68% en dispositivos médicos, cifras que evidencian un déficit estructural en uno de los principales centros de referencia del sur del país.
Aunque la administración asegura que el abastecimiento “está mejorando”, reconoce que los procesos de compra —centralizados por disposición gubernamental— pueden tardar hasta 90 días entre contratación y entrega, lo que prolonga la falta de insumos en áreas clave.
En la práctica, esto significa que los faltantes persisten, obligando en algunos casos a pacientes y familiares a cubrir medicamentos, materiales o procedimientos no disponibles en el hospital.
El hospital atiende entre 350 y 400 emergencias diarias, además de concentrar servicios únicos en la región como cuidados intensivos neonatales y pediátricos.
Si bien la gerencia descarta un “desabastecimiento crítico”, admite que existen carencias de insumos específicos —como suturas, catéteres y medicamentos— en áreas sensibles.
Esta situación genera preocupación entre usuarios y personal médico, especialmente considerando que el hospital recibe pacientes en estado grave desde provincias como Morona Santiago, Loja o El Oro, muchos de ellos en condiciones precarias.
El caso de una madre que denunció haber pagado combustible para trasladar a su hijo en ambulancia expuso fallas administrativas dentro del hospital.
Aunque la gerente aseguró que el dinero fue devuelto y que se trató de un “problema de coordinación”, confirmó que existe un proceso disciplinario en curso contra un funcionario, lo que evidencia debilidades en la gestión interna.
El hospital también enfrenta el desafío de atender a pacientes de comunidades indígenas y zonas rurales, muchos de los cuales no hablan español ni cuentan con recursos económicos.
Si bien existen mecanismos de apoyo social y traducción, la alta demanda y el déficit de insumos tensionan aún más la capacidad de respuesta institucional.
Pese al contexto adverso, la gerencia destaca indicadores clínicos positivos. En cuidados intensivos pediátricos, por ejemplo, se han atendido 28 casos críticos en lo que va del año, con 26 pacientes recuperados.
Sin embargo, estos resultados contrastan con las condiciones operativas, donde el personal trabaja bajo presión y con recursos limitados.
El Vicente Corral Moscoso, históricamente considerado un referente regional, enfrenta hoy una combinación de alta demanda, compras centralizadas lentas y abastecimiento incompleto, factores que impactan directamente en la atención a los pacientes.
Aunque se anuncian nuevas entregas de insumos en mayo, la situación actual deja en evidencia que el sistema aún no logra garantizar una cobertura plena en uno de los hospitales más importantes del sur del Ecuador.









