El Papa invita a la Iglesia a escuchar a las mujeres aunque no esté de acuerdo con todas las propuestas feministas

En la exhortación apostólica dirigida a los jóvenes les advierte sobre los peligros de internet y habla de la sexualidad como "un regalo maravilloso".

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El papa Francisco publicó una nueva exhortación apostólica post-sinodal titulada ‘Vive Cristo, esperanza nuestra’, inspirada en las reflexiones de los jóvenes que participaron en el Sínodo de Obispos celebrado en el Vaticano en octubre del año pasado. En el documento, compuesto por nueve capítulos divididos en 299 párrafos, el pontífice propone una Iglesia abierta y disponible a escuchar «las legítimas reivindicaciones de las mujeres» aunque reconoce que la Iglesia no comparte todas las propuestas feministas.

La Iglesia necesita recuperar la «humildad» para ser creíble a los ojos de los jóvenes, y por este motivo, Francisco rechaza una Iglesia «permanentemente crítica ante todos los discursos sobre la defensa de los derechos de las mujeres». En su lugar, invita a «reaccionar» y prestar atención a las «legítimas reivindicaciones de las mujeres que piden más justicia e igualdad». Sólo de esta manera -se lee en el texto de la exhortación- la Iglesia podrá «hacer suyas» estas reclamaciones y colaborar para que exista «mayor reciprocidad entre varones y mujeres, aunque no esté de acuerdo con todo lo que propongan algunos grupos feministas«.

Francisco responde así a una de las principales peticiones de los jóvenes que participaron en la asamblea con los cardenales y obispos celebrada el año pasado, en la que exigieron un mayor reconocimiento a las mujeres en la sociedad y en la Iglesia católica, además de una mayor «presencia femenina» en los órganos eclesiales y en los procesos de toma de decisiones. La Iglesia, recuerda Bergoglio, reconoce el «autoritarismo por parte de los varones, de sometimiento, de diversas formas de esclavitud, de abuso y de violencia machista», y renueva su compromiso «contra toda clase de discriminación y violencia sexual».

En la exhortación, escrita originalmente en castellano con un lenguaje sencillo en forma de carta a los jóvenes, el pontífice reflexiona sobre los problemas que les afectan como la violencia, la explotación sexual o la exclusión social por razones religiosas o económicas, sin olvidar otras preocupaciones como las adicciones (drogas, juegos de azar, pornografía), la propagación del VIH, el «flagelo del aborto» o la sexualidad. «Cuando además son mujeres, estas situaciones de marginación se vuelven doblemente dolorosas y difíciles», apunta. El pontífice advierte además de los riesgos a los que se exponen los jóvenes a través de los medios digitales como el ciberacoso, la difusión de pornografía, la explotación con fines sexuales, la manipulación o el aislamiento social.

«LA SEXUALIDAD, UN REGALO MARAVILLOSO»

El documento final del Sínodo de octubre, que reflexionaba sobre cómo acercar los jóvenes a la Iglesia, no hacía referencia a las relaciones sexuales prematrimoniales, a los métodos anticonceptivos o a cómo la Iglesia puede acoger al colectivo LGTB. En su exhortación, Francisco tampoco ofrece respuestas concretas a estas cuestiones aunque reconoce que muchos jóvenes se alejan de la Iglesia porque entienden la moralidad sexual católica como «un espacio para el juicio y la condena». En el texto, el pontífice señala que la «sexualidad» es un «regalo maravilloso» que «dentro de la vocación al matrimonio, hay que agradecer a Dios».

Bergoglio no olvida en su carta a los jóvenes migrantes -incluidos los menores no acompañados, los más «vulnerables»- que huyen de la guerra o la extrema pobreza en busca de una «oportunidad» o simplemente se sienten «atraídos» por la cultura occidental «con expectativas poco realistas que los exponen a grandes desilusiones». Y denuncia la difusión de una «mentalidad xenófoba contra la que invita a «reaccionar con decisión».

El Papa dedica también un apartado a la pederastia clerical y se compromete a adoptar medidas rigurosas para prevenirlo, recogiendo una de las reclamaciones de los participantes en la asamblea. Bergoglio recuerda que los religioso culpables de estos «horribles crímenes» son una minoría y agradece el «valor» de quienes han denunciado los abusos dentro de la Iglesia.

En el texto tampoco falta una dosis de autocrítica. El pontífice compara a algunas escuelas católicas con un «búnker» organizado «sólo para la preservación» de la doctrina, que reduce el Evangelio a una «propuesta incomprensible» sólo apta para una «élite católica». En contra posición, Francisco propone una Iglesia con «las puertas abiertas» que se acerque a los jóvenes, incluidos aquellos que profesan credos diferentes, a través de su mismo lenguaje y no del «proselitismo».

Francisco concluye su carta invitando a los jóvenes a no observar la vida desde «una pantalla» y vivir el presente. «La Iglesia necesita de su impulso, de sus intuiciones, de su fe. Y cuando lleguen a donde todavía no hemos llegado, tengan la paciencia de esperar por nosotros».

La exhortación apostólica ‘Vive Cristo, esperanza nuestra’ es el sexto documento magisterial del papa Francisco, después de sus encíclicas ‘Lumen Fidei’ –que fue comenzada por Benedicto XVI y terminada por Francisco– y ‘Laudato si’; y de sus tres exhortaciones apostólicas: ‘Evangelii Gaudium’, ‘Amoris Laetitia’ y ‘Gaudete et exsultate’.

El Mundo