MIES activa dos refugios durante la cuarentena

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La vida les cambió. De vivir en un departamento, Pedro Terán y su familia se tuvieron que ir a vivir en una carpa, en el cantón Paute, y ahora están en un refugio que habilitó el Ministerio de Inclusión Económica y Social, MIES, frente al parque El Paraíso.

Ellos son parte de las 22 personas que fueron localizadas por los funcionarios del MIES en situación de calle, y para garantizar que cumplan el confinamiento y evitar la propagación del covid-19, les llevaron a cumplir la cuarentena en el refugio que funcionará hasta que el Comité de Operaciones de Emergencia nacional disponga el fin de la crisis sanitaria en el país.

Terán juega con los niños en el patio del refugio y cuenta que vendía mandarinas en Azogues, provincia del Cañar. “Yo reunía la plata que ganaba a diario, pagaba el arriendo de un departamento, pero empezó la pandemia y con ella se cayó el trabajo”, relató y por eso quedó mal con el pago y tuvo que ir a vivir junto a su familia en una carpa en Paute.

Es oriundo de Venezuela, como él y su familia está también una lojana, un colombiano y una colombiana, detalla la coordinadora zonal 6 del MIES, Ruth Caldas.
Caldas destaca que en este lugar entregan comida preparada, desayuno, almuerzo y merienda. Al tiempo que hace un recorrido por el lugar donde tienen hasta ahora 19 camas, pero que será ampliado para poder reubicar a personas que están en el refugio de Totoracocha.
“En el otro refugio tenemos a 15 varones, todos están sanos. Entre los requisitos que hay antes de ser ingresados a los espacios es el de hacer exámenes médicos”, explicó Caldas.

En el espacio que funciona normalmente con un centro de rehabilitación para personas con discapacidad hay una cocina y un comedor que serán habilitados para que sean usados por quienes estén en el lugar durante la cuarentena.
Aunque ha habido más población vulnerable en las calles, Caldas defiende que han tenido referentes familiares y que en esos casos prefieren que vayan con sus seres queridos antes que llevarlos al refugio.

El coordinador de ambos refugios y quien se encarga de llevarles los alimentos es Douglas Pérez. Junto con otros voluntario preparan los alimentos con extremas medidas de higiene y llevan la comida a ambos refugios.

“Tratamos de que sea comida balanceada”, agregó Caldas, mientras que Pérez comentó que el centro de acopio es en la calle Sucre y Miguel Vélez.
Ahí mismo reciben los donativos y si alguien quiere colaborar con verduras, frutas, proteínas o algún otro alimento lo pueden hacer llamando al 0968154029.
Por su parte, Alba Molina, quien lleva 30 años trabajando en el MIES, aseguró que en los refugios necesitan ropa para niños, niñas, recién nacidos y artículos de aseo personal.

“Pueden llevar al centro de acopio que está en el sector Los Eucaliptos y colocar un escrito que es para los refugios”, detalló Molina durante el recorrido por los lugares.
Se trata de espacios que se han ido habilitando por la misma situación de emergencia que está atravesando el país. Hay personas que no se han querido adaptar a las normas de los refugios y no han podido ser admitidos.

Una joven oriunda de la provincia de Loja también está dentro del refugio, está a días de dar a luz y no tiene a los familiares cerca y tampoco la leche fórmula necesaria para el bebé o ropa para el niño.

Mientras que otra señora de nacionalidad colombiana llegó al lugar de acogida por sus propios medios al enterarse que estaban dándole una mano a las personas sin hogar.

La familia Terán es sin duda una de las más afectas. Los niños de 3 y 10 años tienen un espacio seguro, pero sus padres desean que acabe pronto esta emergencia para poder volver a trabajar y ganar el sustento para ellos.
Es por la colaboración de la empresa privada que desde el MIES también les dan una mano a esta población vulnerable.

Fuente: El Tiempo