Para enfrentar posibles casos de COVID-19 por efectos del feriado de carnaval, hospital de Quito mantendrá su capacidad máxima

0
375

El hospital Pablo Arturo Suárez, del Ministerio de Salud Pública (MSP), que se ubica al norte de la ciudad y prioriza atención COVID, tiene listo un plan para los siguientes dos meses que incluye el próximo feriado de Carnaval.

Su gerente Jorge Peñaherrera, explicó que desde la primera semana de enero del 2022, hay un incremento de casos respiratorios con lo que se inició la apertura de más camas tanto de hospitalización como de unidad de cuidados intensivos (UCI). Actualmente tienen 64 camas en hospitalización y 32 en (UCI), que es su máxima capacidad.

Desde la semana pasada, la capacidad hospitalaria está al 100%; hay altas médicas pero las camas vuelven a llenarse.

El rango de edad de los hospitalizados va entre 18 a 90 años. Hay más presencia masculina. Un 60% no se han vacunado, tienen una sola dosis e incluso hay personas de tres dosis.

Para Peñaherrera, la próxima semana empezarán a disminuir los casos con lo que bajaría la presencia de pacientes.

“Tenemos proyectado tener nuestra máxima capacidad de atención incluido el mes de marzo, para tener camas y estar listos para el post feriado de Carnaval también”, dijo.

Peñaherrera comentó que hay personal contagiado, entre médicos, enfermeras, auxiliares de enfermería, estudiantes de medicina y obstetricia, quienes han sido suplidos por otro personal que ha llegado del Municipio de Quito. Los contagiados han tenido síntomas leves y tras su periodo de aislamiento han vuelto a sus tareas.

En el hospital Docente de Calderón, al extremo norte de Quito, hay 8 camas para hospitalización de las cuales las 8 están ocupadas, en UCI las 9 camas destinadas para esa especialidad están ocupadas, mientras que en el hospital Enrique Garcés, al sur de la ciudad, de las 16 camas para hospitalización las 16 están ocupadas al igual que las tres de UCI.

En el hospital Eugenio Espejo se trata casos de coronavirus pero que presenten otros problemas médicos.

Para pacientes pediátricos, en el hospital Baca Ortiz, de las 8 camas de UCI, 6 están ocupadas y para hospitalización de 56 camas asignadas 29 están ocupadas.

La ministra de Salud, Ximena Garzón, considera que podría haber un rebrote de casos debido al incumplimiento de medidas sanitarias en el partido por las eliminatorias mundialistas entre Ecuador y Brasil, que se disputó el pasado jueves, en Quito.

Tatiana Pozo, coordinadora zonal 9 de esa cartera de Estado, que corresponde al Distrito Metropolitano de Quito, sostuvo que habrá que ver cuál es la reacción, en quince días.

Señalo que si las personas van a eventos masivos, asisten a reuniones sociales y no están inoculadas hay un alto riesgo de contagio y de contagiarse.

“Si bien es cierto tenemos porcentajes altos de ocupación pero no ha sido necesario, a nivel de nuestros hospitales, hacer este incremento en el número de camas, es decir, al momento no estamos manejando ni listas de espera”, indicó.

Pozo añadió que si se necesitan más camas se puede hacer una reconversión de espacios en esos mismos hospitales que dura unas 24 horas para habilitarlas.

Acerca de la asistencia a los puntos de triaje, la funcionaria expresó que llegaron hasta 40.000 personas a la semana y actualmente se ha reducido entre un 20 a 30%. De los que asistían, un 70% al 80% eran casos positivos.

A inicios de año, en el área de valoración médica del hospital Pablo Arturo Suárez, se atendían entre 120 a 140 personas al día; a partir de la semana anterior ese número ha bajado a entre 60 a 80.

Una particularidad para Peñaherrera es que actualmente asisten personas de una misma familia y, a modo de ejemplo, de unos cinco miembros de una misma grupo familiar, al menos cuatro portan el virus.

La sintomatología es secreción nasal, dolor de cabeza, malestar del cuerpo, fiebre,dolor abdominal o asisten porque familiares están con COVID-19 y van a realizarse una prueba o buscan asesoramiento para ver qué medidas tomar.

“La mayoría de personas contagiadas necesitaron de un aislamiento domiciliario, es decir, pasaron con síntomas gripales, aislados diez días en el domicilio y luego de esto pudieron reintegrarse…”, agregó Pozo, con respecto al acelerado número de casos que se han presentado.

Insistió en la necesidad de mantener las medidas de bioseguridad y que la ciudadanía acuda a vacunarse a los puntos de inoculación.

Fuente: El Universo