Rusia lanzó una invasión a gran escala contra Ucrania en febrero de 2022.
Inicialmente, sus tropas hicieron grandes avances, llegaron hasta las afueras de Kyiv y conquistaron grandes porciones de territorio en el sur de Ucrania, incluyendo grandes extensiones de las provincias de Zaporiyia y Jersón.
Pero Ucrania, con el apoyo de EE.UU. y de países europeos, logró presentar una resistencia mayor a la anticipada por Moscú y las cosas han cambiado con el tiempo.
«La guerra ha tenido altibajos desde entonces. Rusia ahora controla un territorio bastante menor, pasando de alrededor del 27% en la primavera de 2022 a aproximadamente el 20% en la actualidad. En el este, las fuerzas rusas están avanzando, pero muy lentamente y a un gran costo», señala Paul Adams, corresponsal diplomático de la BBC.
Antes de la invasión de 2022, Rusia se había apoderado en 2014 de la provincia de Crimea, así como de partes del Donbás, donde Moscú prestó apoyó a grupos separatistas en las regiones orientales de Donetsk y Lugansk.
En la antesala de esta cumbre, el tema del control del territorio de Ucrania adquirió importancia luego de que Trump hiciera mención a la posibilidad de realizar intercambios territoriales.
«Esto ha causado conmoción en Kyiv y en Europa. No está nada claro a qué territorio se refiere Trump, ni cómo serían esos intercambios, dado que todo el territorio en cuestión pertenece legalmente a Ucrania», apunta Adams.
«A Rusia le encantaría ampliar su control sobre la totalidad de Lugansk y Donetsk. Pero eso significaría que Kyiv renunciaría a lugares en los que decenas de miles de soldados ucranianos han muerto tratando de protegerlos, ciudades como Kramatorsk y Slávyansk, y una línea fortificada que protege el territorio ucraniano al norte y al oeste», agrega.

Tanto para Zelensky como para sus aliados europeos resultaría muy difícil aceptar la cesión de territorio ucraniano a Rusia.
En todo caso, Trump aclaró esta semana luego de una cumbre virtual con Zelensky y con líderes europeos que no se tomarían decisiones sobre este tema sin la participación de Kyiv.
Por otra parte, tampoco queda claro que Moscú esté dispuesto a ceder ninguna parte del territorio que ha conquistado a sangre y fuego, en un esfuerzo que ha costado la vida también a miles de soldados rusos.
«Para Ucrania y Europa, los intercambios territoriales, en esta fase tan temprana de las negociaciones, son inviables. Es posible que finalmente se produzca un debate sobre las futuras fronteras, pero solo cuando la guerra haya terminado y se haya garantizado la seguridad de Ucrania», apunta Adams.

Fuente de la imagen, Reuters

Una cumbre organizada apresuradamente con resultados poco claros
Lyse Doucet, jefa de corresponsales internacionales de la BBC
Las cumbres de alto riesgo suelen ser el resultado de una extensa preparación. En la mayoría de los casos, ambas partes resolverán muchos detalles antes de que sus líderes se sienten a la mesa.
Por todo lo que hemos escuchado hasta ahora sobre esta cumbre organizada a toda prisa, el presidente Trump está prácticamente empezando desde cero. No está claro qué saldrá de ella, qué quiere Estados Unidos.
El mantra del presidente Trump desde su regreso a la Casa Blanca ha sido «detener la matanza». Es un objetivo urgente y noble. Pero hay una gran diferencia entre detener la matanza y encontrar una vía para poner fin a la guerra y lograr una paz sostenible.
Incluso detener la matanza es increíblemente complejo. Es aún más complejo cuando se está sentado frente al exjefe de espionaje y el más astuto de los negociadores, el presidente Putin.
Pero ambas partes querrán salir de esta cumbre diciendo que ha sido un éxito.
El presidente Trump ahora dice que quiere un alto el fuego. En los últimos meses, el presidente Putin solo ha acordado treguas muy limitadas. Seguramente ha preparado un discurso que lo hará parecer como alguien colaborador con el presidente Trump.
Pero no hay indicios de que se haya desviado de su objetivo a largo plazo: dominar Ucrania.
Fuente: BBC










