Con 22 mil habitantes, Camilo Ponce Enríquez, en Azuay, está a una hora del puerto orense. Este cantón minero es señalado por Inteligencia Militar como el principal músculo económico del grupo criminal Los Lobos, que ahora está fraccionado. Recalcan que la extracción ilegal de oro financia armas, sicarios y aviva las disputas territoriales.
En 2024, en plena guerra entre Lobos en Camilo Ponce Enríquez, se registraron 52 asesinatos. Ese año se reforzó la militarización con la Brigada de Infantería N.º 1 “El Oro”. En todo 2025, la cifra bajó a solo cuatro crímenes; pero en apenas dos meses de 2026, ya se han reportado otros cuatro.
La caída en la estadística no es necesariamente sinónimo de paz, según las fuentes militares consultadas por Televistazo. El martes fue asesinada en Machala la esposa de un minero de este sector. En enero desaparecieron de Ponce Enríquez tres hombres. Fueron decapitados y sus cabezas halladas en febrero, en Pasaje. En diciembre de 2025, mellizos de 27 años desaparecieron de ese cantón y aparecieron muertos en El Guabo.
En Ponce Enríquez, fuentes de inteligencia advierten que las ejecuciones entre bandas o por “vacunas” se cometen fuera del cantón para mantener baja su cifra criminal y lo han logrado.
Aunque financia gran parte de la economía ilegal que golpea a El Oro, el cantón no está en estado de excepción por pertenecer a Azuay. Sin orden judicial no hay allanamientos ni ingreso a minas, salvo en casos de delitos flagrantes. Pero el cerro, con múltiples accesos y vegetación cerrada, facilita ocultar armas y sacar oro ilegal.
Los investigadores militares presumen que en las bocaminas no solo se esconden armas también cuerpos. En El Oro, de 74 denuncias de desaparecidos, se logró localizar a 49 personas, nueve de ellas sin vida. En 2026, la Brigada destruyó 12 bocaminas, cuatro campamentos ilegales e incautó más de 1 200 explosivos.
Ponce Enríquez está en la ruta que conecta el oro ilegal y la cocaína enviada a los puertos de El Oro y Guayas. Aunque geográficamente pertenece a la provincia de Azuay, criminalmente su influencia se siente en la guerra que hoy convierte a Machala —y al resto de El Oro— en uno de los epicentros de violencia del país.
Fuente: Ecuavisa










