Clínicas privadas de Cuenca están a tope por pacientes COVID

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Las 16 camas de terapia intensiva del hospital Santa Inés están llenas de pacientes de coronavirus.

Algo similar a lo que ocurre en el Hospital del Río, los dos centros privados más grandes con atención a pacientes de la pandemia.

“Es desesperante ver como llegan pacientes y no se les puede atender por falta de espacio, estamos apresurados por comprar más respiradores para incrementar nuestra capacidad, no con el afán de ganar dinero sino de salvar vidas”, afirma Luis Mario Tamayo, director médico del Santa Inés.

Fernando Arias, quien forma parte del Hospital del Río, señala que en el centro médico se han organizado para que 3 médicos se hagan cargo de los pacientes COVID.

Se analiza ampliar las áreas de cuidados intensivos para hacer frente a la pandemia.

Tamayo indica que a la falta de espacios se suma la escases de profesionales de la salud y el agotamiento físico y mental que van teniendo a causa de su lucha permanente contra el virus.

Arias, indica que, a la lista de médicos de primera línea proporcionada por el Instituto de Seguridad Social (IESS), se suman muchos de sus compañeros, que están luchando incansablemente por la vida de los cuencanos.

De acuerdo con las cifras de la Coordinación Zonal 6 de Salud, los contagios de coronavirus en Cuenca llegaron a los 2.624 casos.

De entre ellos, 51 se encuentran en estado crítico, saturando las salas de cuidados intensivos con los que cuenta la Red Pública de Salud.

Esto genera derivaciones, ya sea a las clínicas privadas que cuentan con este servicio, como a hospitales de provincias cercanas.

Especialmente Cañar donde hay camas disponibles en el hospital Homero Castanier de Azogues y en el centro de salud de La Troncal.

Las derivaciones representan otro problema para las clínicas privadas: el económico.

De acuerdo con Tamayo, persiste una deuda del Ministerio de Salud con el sector, y los costos para la asistencia de pacientes COVID es “bastante elevado”.

Costos

Los costos de pacientes derivados de la red de salud pública los asumen por ahora las clínicas, pero los pacientes que llegan por propia cuenta podrían pagar decenas de miles de dólares, dependiendo el tratamiento aplicado.

Tamayo indicó que el solo recambio de trajes de seguridad para los médicos, enfermeras y tratantes llega a los 400 dólares diarios.

A esto se suma oxígeno, atención médica, medicinas, dieta, hospitalización, y gastos adicionales que elevan la factura final.

Los hospitales privados incurren además en gastos como adecuaciones de espacios, compra de equipos y la desinfección continua de espacios.

De acuerdo con pacientes y enfermeros de algunas clínicas privadas, no en todas se cumplen los protocolos al pie de la letra, algo que los directivos desmienten.

La Agencia de Aseguramiento a la Calidad de los Servicios de Salud (ACESS) informó que hace operativos permanentes para controlar la seguridad de pacientes y usuarios de las clínicas en la ciudad.

Fuente: El Mercurio