En máximo tres meses se espera probar en animales la vacuna contra el COVID-19 que se desarrolla en Ecuador

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La lucha por la búsqueda por encontrar una vacuna para contrarrestar el coronavirus ha tenido avances importantes en los últimos meses. Pese a que este proceso tiende a ser prolongado, los tiempos de elaboración se han reducido.

Desde el 6 de mayo, el Laboratorio para Investigaciones Biomédicas de ESPOL (Biomed) está trabajando para ayudar en el descubrimiento de un tratamiento y vacuna para el virus. Esta vacuna consiste en usar una proteína recombinante que primero tiene que reconstruirse genéticamente y cuyo desarrollo también involucra a la ESPE y el INSPI.

Retraso por importaciones

Washington Cárdenas, jefe de Biomed, explica que están a la espera de la importación de esta sintetización de ADN de la proteína con las secuencias que requieren ya que el proceso se demoró por los trámites de compras públicas que deben realizar como institución pública que es la universidad.

En total se plantean tres modelos de vacunas de proteína recombinante para ver cuál genera los anticuerpos neutralizantes más efectivos. Aunque también analizan si probar una permutación del modelo con ARN mensajero, un paso anterior a la proteína.

«Esta proteína para producirla tenemos que diseñarla del punto de vista genético primero. Mandamos a sintetizar los ADN de esa proteína y cuando vengan acá esos ADN, aquí lo transformamos en proteína, esa es la dificultad que tenemos al momento», explica.

Para que esto sea transformado en una proteína recombinante el ADN que llegará de la secuencia de nucleótidos que solicitaron se ingresará a células humanas para que generen proteínas codificadas. De allí se «cosecha» el líquido externo de la célula donde está la proteína en forma proteica y se la purifica. Una vez completado el proceso se lo inyecta a animales para ver si producen los anticuerpos.

La vacuna que elaboran está destinada a personas que no tengan la enfermedad. Se estima que en máximo tres meses ya se pueda realizar pruebas en animales.

«Hasta que se haga en humanos, ya depende del Ministerio de Salud Pública», señala Cárdenas, quien analiza como una posibilidad que se llegue a realizar estos ensayos en una universidad extranjera.

Trabajo conjunto

La ESPE contribuirá con su conocimiento en el manejo de animales, mientras que el INSPI en la producción de vacunas.

Cárdenas se plantea como reto poder hacer la vacuna para no depender de otros países, aunque aún no hay un tiempo estimado para el desarrollo final de la misma.

«Hasta ahora estamos en la fase preclínica y clínica, pero producir masivamente ya es un proceso bastante difícil no sé si alguien aquí en el país lo puede hacer… Hay gente que está produciendo vacunas para animales, para veterinarias, hay muchos laboratorios que están haciendo eso, podemos ver cómo nos asociamos con ellos de tal manera que ellos puedan producir la vacuna en mayor cantidad, pero todavía ni siquiera estamos pensando en eso porque ahorita hasta que vayamos allá tenemos bastantes cosas de que preocuparnos», dijo.

Fuente: El Universo