China defiende su estrategia «Covid Cero» frente a hartazgo de la población

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La población china, particularmente de las ciudades que se encuentran bajo estricto confinamiento por el brote de la variante Ómicron de Covid-19, ha manifestado su descontento, principalmente por redes sociales, acerca de las medidas restrictivas aplicadas, poniendo en duda su funcionalidad. La estrategia, que sería liderada por el propio mandatario Xi, no solo pone en riesgo la economía del país sino también la mundial. De momento se desconoce hasta cuando se extenderá.

La variante Ómicron de Covid-19 ha puesto en serios aprietos a la estrategia sanitaria china denominada «Covid Cero», que pese a lo estricto de sus restricciones, ha generado cifras récord de contagios en las últimas semanas. Por su parte las autoridades aseguran que no van a modificar el plan, que lleva ya dos años aplicándose, y ha funcionado para controlar otras variantes.

«¿Qué pensaban, que China iba a dejar que la situación se descontrolara? pues no. El coste no es bajo, pero merece la pena pagarlo para proteger la salud de la gente. De Wuhan en 2020 a Shanghái hoy, el país se ha movilizado sin fisuras para contener el virus», respondió así la embajada de China en Londres, a través de un comunicado a quienes critican que la estrategia de «Covid Cero» ya no es sostenible.

La representación diplomática en su comunicado agrega que las críticas «provenientes de algunos médicos occidentales» buscan «sembrar discordia, crear pánico y difamar a China».

Un trabajador sanitario camina en la entrada de un túnel que conduce al área de Pudong, tras determinarse la restricción de tráfico en la carretera en medio del cofinamiento para evitar la propagación del Covid-19 en Shanghái, el 28 de marzo de 2022.

Ómicron ha devuelto a China a su punto de partida en su lucha contra el Covid-19, pues la ha llevado implementar nuevamente el confinamiento de grandes ciudades como Shanghái -que alberga a 26 millones de habitantes-, el cierre de las fronteras al exterior, la aplicación de pruebas masivas y restricciones en la movilidad.

Pese a que esta ola ha generado un repunte de casos -de los que la mayoría son asintomáticos- y dos fallecidos hasta el momento, los contagios diarios han superado los 20.000 en los últimos días y China insiste en su estrategia.

El grande asiático teme que relajar sus medidas conlleve a un aumento del número de muertes, como se ha registrado en sus países vecinos, o enfrentar un hipotético colapso sanitario.

El 88% de la población china, alrededor de 1.240 millones de personas, ya cuenta con la pauta de vacunación completa; sin embargo, preocupa que alrededor del 80% de los mayores de 60 años se haya inoculado solo con dos dosis y muy pocos cuenten con tres.

En tanto, las medidas aplicadas han generado descontento social, el mismo que se ha trasladado a las redes sociales, donde se comparten videos de riñas entre residentes con sanitarios, desabastecimiento de alimentos, o maltratos a los que son sometidas las mascotas. La población comienza a cuestionar la inflexibilidad y funcionalidad de estas medidas.

Un residente de Shanghái, parado sobre un sccoter escanea un código QR para comprar comida a un vendedor ubicado detrás de una barricada instalada en un área cerrada, trasun brote de Covid-19, el 30 de marzo de 2022.

Por su parte, las autoridades, bajo la premisa de controlar rápidamente la transmisión y que los brotes tengan las menores consecuencias posibles, aseguran que no flexibilizarán las imposiciones.

El presidente Xi Jinping, quien según la agencia Xinhua es quien lidera la estrategia sanitaria, dijo recientemente que «hay que perseverar para lograr la victoria final».

Muchos de los habitantes de Shanghái están aparentemente disgustados con los discursos del Partido Comunista, el partido de Gobierno, sobre el confinamiento y usan las redes sociales para descargar su malestar, en donde se han viralizado muchos videos en los que se muestra el descontento de la población, así como los excesos cometidos.

Los residentes de Shanghái atraviesan problemas para adquirir alimentos, esto como consecuencia de las medidas para evitar el avance de la variante Ómicron del Covid-19. La población se queja de que constantemente las tiendas de comestibles en línea se quedan desabastecidas.

Trabajadores sanitarios reparten bolsas de alimentos en un camión para los residentes durante el confinamiento oara frenar la propagación del Covid-19 en Shanghái, el 5 de abril de 2022.

El Gobierno ha repartido raciones de alimentos básicos durante unos días, pero al desconocer cuándo terminará el confinamiento, no se sabe por cuánto tiempo durará. Las autoridades de Shanghái señalan que esta ciudad cuenta con suficiente alimento para su  población, pero admiten que el principal desafío es llevar el alimento a los hogares, pues apenas hay 11 mil repartidores para una población de 26 millones.

Los funcionarios públicos chinos se enfrentan ahora a la complicada tarea de evitar rebrotes de Covid-19 y a su vez de no poner restricciones excesivas que impliquen una paralización de la economía.

Está pendiente evaluar el impacto de esta última ola en las cifras del Producto Interno Bruto de China correspondiente al primer trimestre del año, principalmente sobre la producción industrial y la evolución del consumo interno.

«Los rebrotes ralentizarán la economía, pero como en otras ocasiones, Beijing contrarrestará aumentando el gasto en infraestructura. A medio plazo es inversión desaprovechada y deuda a amortizar, pero a las autoridades les servirá para cumplir con sus objetivos de crecimiento -de un 5,5% para este año-«, comentó el profesor de finanzas de la Universidad del Pueblo, Michael Pettis, en su cuenta de Twitter.l

Shanghái, el principal puerto de contenedores del mundo, al encontrarse bajo un duro confinamiento por el Covid-19, tiene a las cadenas de suministro de todo el planeta bajo amenaza.

Esto en razón a que miles de camiones del puerto están varados, ya que los conductores que ingresan a la ciudad deben guardar una cuarentena de dos semanas. Este déficit repercute sobre la actividad de la estación marítima.

Un trabajador con equipo de protección pasa junto a los residentes que se alinearon para la primera ronda de pruebas masivas de COVID en el distrito de Jingan en el oeste de Shanghái, China, el viernes 1 de abril de 2022.

Pese a que las autoridades portuarias indican que por ahora hay menos de una decena de barcos diariamente esperando para poder atracar, el problemas es que «debido a las restricciones impuestas a los camioneros, el puerto no funciona realmente», señaló Bettina Schön-Behanzin, vicepresidenta de la Cámara de Comercio de la Unión Europea en Shanghái.

La representante señaló además que los volúmenes de carga habrían disminuido en un 40% en una semana en el puerto. La Comisión Nacional de Sanidad de China señaló este viernes que en el día previo se registraron 1.576 nuevos casos de coronavirus, además de 22.648 casos asintomáticos.

Según un estudio realizado por la organización Our World in Data, más de 289.000 personas han contraído el coronavirus en China y 4.638 personas han muerto a causa de la enfermedad que provoca. Las últimas dos muertes ocurrieron en marzo pasado y se trata de los primeros fallecimientos registrados en un año.

Las ciudades con mayor número de casos de transmisión comunitaria fueron Shanghái, Jilin y Fujian.

Fuente: France24