Agua con arsénico en un pozo de Machala no sería el único contaminado en el país

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La existencia de contaminación con arsénico en el pozo ‘González Rubio’ fue confirmada hace ya unas semanas. La fuente de agua potable abastece a cerca de 15 mil habitantes de la ciudad de Machala, en la provincia de El Oro.

Tras la denuncia realizada por la Agencia de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (Arcsa) hoy finalmente suspendieron las actividades del pozo. Es que por parte de las autoridades existen contradicciones. Por un lado, Arcsa asegura que los niveles de arsénico encontrados duplican lo permitido. Por otro lado, la empresa de agua de la ciudad rechaza que exista tal contaminación en el pozo mencionado, ni en ningún otro. ​​​​

Desde Arcsa aseguran que el caso de Machala ha sido el único registrado en lo que va de 2022. Al consultarles si han existido casos semejantes en otros años, la institución sostiene que no maneja aquella información.

Pero lo cierto es que sí habrían más casos. Si nos vamos a Zaruma, Marco Gálvez, presidente de la asociación Un Zaruma para Todos, lo tiene claro: «por la actividad minera las afectaciones al agua son evidentes».

Un ejemplo de ello, menciona, sería la cuenca binacional Puyango- Tumbes donde está el Rio Amarillo, en el cantón Portovelo, también ubicado en la provincia de El Oro, “eso está totalmente muerto y contaminado, lo grave es que son 160 kilómetros de ríos contaminados de los que dependen 500.000 personas”.

Freddy Motoche, miembro del colectivo Defensa del Agua y habitante de la zona, explica que ya son años de presentar evidencias sobre la contaminación de estos ríos a causa de la minería: «venimos exigiendo al Gobierno nacional que reviertan estas concesiones porque los ríos se están contaminando».

Uno de esos es el río San Luis que alimenta la planta de agua potable de Portovelo, en el libro Desastre Ecológico de la cuenca Puyango-Tumbes, cita Motoche, revela que entre 2006 y 2007 «los estudios dieron positivo para cianuro esas partículas son las que causan enfermedades catastróficas; aquí hay un alto porcentaje de enfermedades gastrointestinales, cáncer, leucemia».

Un escenario similar se vive en Santa Rosa, allí, cuenta Narcisa Erique, especialista ambiental y presidenta del Comité Cantonal Fuerzas Vivas, la minería también ha afectado el agua del cantón, el afluente abastece a más de 82.000 habitantes, «existen actualmente 11 concesiones mineras arriba en donde nacen los ríos, solo una tiene licencia ambiental, pero siguen en funcionamiento», denuncia.

En el lugar, asegura Erique, las empresas realizan minería subterránea y los desechos mineros son descargados en las 15 quebradas que alimentan el río Santa Rosa «estos desechos tienen metales pesados como arsénico, cadmio, plomo, luego Emapa-SR trata el agua, y la distribuye a la población, así es como el agua llega a la ciudadanía con metales pesados», explica.

La minería también ha afectado el agua del cantón Santa Rosa.

En marzo de 2019 se registró el mayor daño ambiental en la quebrada El Panteón, tras una descarga de desechos, señala Erique. Fue entonces cuando los niveles de arsénico sobrepasaron cinco veces la norma permitida, y pese a que hubo una denuncia en Fiscalía aún no existe una resolución, lamenta la ambientalista.

Carlos Zorrilla, fundador de la organización Defensa y Conservación Ecológica, vive en el valle de Intag, en la provincia de Imbabura y es otro de los testigos del impacto de la minería en el agua.

El ambientalista explica que en la etapa de exploración también el agua se contamina, detalla un ejemplo: «perforan más de 1.000 metros para sacar muestras, de ahí empieza a salir agua; eso causó la contaminación de una de las cascadas Gemelas, era un atractivo turístico, pero el agua se volvió naranja».

Antes del hecho, cuenta, las comunidades usaban el río para bañarse o para que lo animales tomaran agua, pero hace años que eso ya no es posible.

Zorrilla reitera que es ilegal tirar residuos mineros a los ríos, sin embargo, en la zona de Intag por la magnitud de las lluvias igual los desechos llegan: «el agua acarrea todos los minerales lentamente a las cauces de los ríos que, a su vez van a las plantas de agua».

Justamente a plantas de agua como la del pozo ‘González Rubio’, donde desde julio de 2021, asegura Saddam Vélez, de la Agencia de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (Arcsa), realizan investigaciones en 11 pozos para determinar si existía contaminación.

“Hicimos muestreos por más de cinco ocasiones, de los cuales cuatro nos han arrojado parámetros fuera de lo especificado en la normativa para consumo humano”, señaló Vélez.

La resolución se dio a conocer el pasado 20 de julio de 2022, en un informe que fue presentado en la Comisión de Participación Ciudadana de la Asamblea Nacional.

Sin embargo, el asambleísta por El Oro, Darwin Pereira (Pachakutik), y quien propuso la comparecencia de las autoridades, asevera que ya son más de dos años que la población está consumiendo agua con arsénico.

La historia es distinta para las autoridades de la ciudad. Goretty González, gerente de la Empresa Pública de Agua Potable de Machala, en una entrevista con Ecuavisa.com realizada el pasado 26 de julio rechazó el comunicado de Arcsa y, en ese momento aseguró que «actualmente la ciudad cuenta con agua apta para el consumo humano».

De acuerdo, a Goretty todas las fuentes hídricas tienen arsénico. Sin embargo, el titular de Arcsa revela que los niveles de arsénico encontrados en el pozo ‘González Rubio’ están duplicados, cuando lo permitido, de acuerdo a la Norma INEN 1108, es de 0,01 mg/L.

Y, no sería el único. Pese a que Goretty negó que existan más pozos contaminados también se encontraron valores de arsénico que superan los parámetros permitidos en el agua potable del pozo Urseza, en Machala.

De hecho, ciudadanos que viven en la zona ya han denunciado que «tienen ronchas en la piel que tienen alteraciones y problemas estomacales”, detalla el asambleísta por El Oro, Darwin Pereira.

Durante la comparecencia en la Asamblea, el propio ministro de Salud, José Ruales, sostuvo que ​​​​​​estar expuesto a este químico podría causar lesiones en la piel así como cáncer de pulmón y de vejiga.

Desde la denuncia realizada por Arcsa en la Asamblea Nacional pasaron 20 días hasta que, finalmente hoy junto a la Agencia de Regulación y Control del Agua (ARCA) suspendieron las actividades en pozos de las plantas González Rubio y Urseza, en Machala.

Durante ese tiempo miles de ciudadanos consumieron agua con arsénico, una realidad que como ha expuesto este reportaje no sería un caso aislado en Ecuador.

Fuente: Ecuavisa