El Papa visita un centro de refugiados en Bulgaria y dice que su situación es «una cruz de la humanidad»

Distintas organizaciones internacionales han denunciado las condiciones de insalubridad en las que se ven obligados a sobrevivir cientos de personas en algunos de estos centros.

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El papa Francisco visitó una antigua escuela convertida en un centro de refugiados durante la segunda jornada de su viaje apostólico a Bulgaria, país de mayoría ortodoxa que durante la crisis migratoria fue puerta de entrada a Europa de personas en fuga de la guerra y la miseria procedentes sobre todo de Siria e Irak.

«Siempre hay esperanza», dijo el pontífice a las cerca de 50 personas que esperaban desde primera hora de la mañana la llegada del Santo Padre a las instalaciones de Vrazhdebna, en la periferia de la capital. «Su viaje no siempre es hermoso. Y luego está el dolor de dejar su patria y tratar de entrar en otra patria», lamentó Francisco ante las familias y niños que viven en este centro. «Hoy el mundo de los migrantes es un poco como una cruz, una cruz de la humanidad. Y la cruz es tanta gente que sufre«.

El pontífice fue recibido por el director del centro y por el responsable de Cáritas Diocesana. Después saludó a algunos de los trabajadores y las familias iraquíes y sirias que viven en esta estructura. Una voluntaria explicó al Papa como sus palabras son una guía para continuar con su labor. «Siguiendo su llamada a estar cerca de los más vulnerables damos una mano a las personas que han elegido Bulgaria para una estancia que puede ser temporal o permanente, en busca de una vida mejor. Para nosotros, Santo Padre, todos los hombres y mujeres son hijos de Dios, independientemente de su raza o confesión religiosa».

El centro de refugiados Vrazhdebna fue abierto en 2013 a las afueras de Sofía. Es uno de las tres instituciones dedicadas a los migrantes en la capital búlgara junto con los de Ovcha Kupel y Voenna Rampa. Todos ellos trabajan gracias a la colaboración de Cruz Roja Internacional, UNICEF y organizaciones no gubernamentales. Distintas organizaciones internacionales, incluido el Consejo Europeo sobre Refugiados y Exiliados, han denunciado las condiciones de insalubridad en las que se ven obligados a sobrevivir cientos de personas en algunos de estos centros búlgaros.

A diferencia de otros centros para refugiados que se abrieron en el país para hacer frente a la llegada de personas que huían del recrudecimiento de la guerra en Siria, los ocupantes de las instalaciones que visitó el pontífice pueden salir cuando lo deseen.

Después de su breve visita al centro de refugiados, el pontífice se desplazó hasta la localidad de Rakovsky, donde se concentran la mayoría de los casi 70.000 católicos búlgaros. El pontífice ofició una misa durante la que celebró la primera comunión de 242 niños llegados de todas partes del país a quienes animó a rezar siempre con «alegría» y «entusiasmo». «Y recuerden -les dijo– que este es el sacramento de la Primera Comunión y no de la última. Acuérdense que Jesús los espera siempre».

Tras finalizar la homilía, Francisco saludó a la multitud que le esperaba fuera de la Iglesia del Sagrado Corazón de Rakovsky. Después, el pontífice se reunió con los obispos búlgaros y la comunidad católica en la Iglesia de San Miguel Arcángel de la localidad. Por la tarde, el pontífice regresará a la capital para pronunciar una oración en favor de la Paz en la Plaza Nezavisimost de Sofía junto a representantes del resto de confesiones existentes en el país.

REZO POR LA PAZ

Después de recitar una oración por la paz junto a otros líderes religiosos búlgaros, el Papa recordó las palabras de San Francisco de Asís, «un auténtico constructor de paz».«También nosotros siguiendo sus huellas, estamos llamados a ser constructores, artesanos de paz», dijo Francisco en la céntrica plaza donde se encuentran las ruinas de la antigua Serdica. Un emplazamiento «desde donde se pueden ver los lugares de culto de diferentes Iglesias y confesiones religiosas» y donde «los búlgaros de Sofía pertenecientes a diferentes grupos culturales y religiosos se concentraban para reunirse y discutir», añadió. «Que este lugar simbólico represente un testimonio de paz», auspició Francisco. «Que la paz se extienda por toda la tierra, en nuestros hogares, en cada uno de nosotros, y especialmente en esos lugares donde muchas voces han sido silenciadas por las guerras, mutiladas por la indiferencia e ignoradas por la complicidad aplastante de grupos de interés», sentenció.

Este martes, el Papa viajará a Macedonia del Norte, convirtiéndose en el primer Obispo de Roma en visitar el país balcánico, y poniendo fin a su «peregrinaje» de tres días por la región. La visita del pontífice al país donde nació la Madre Teresa de Calcuta estará dedicada en gran parte a recordar a la Santa.

El Mundo